Estaba en el pasillo del supermercado, o manejando por la autopista, o acostado a punto de dormirse, y de repente el corazón se le disparó. Le faltó el aire. Las manos se le durmieron. Pensó que se estaba muriendo, y lo pensó en serio.
Pasaron unos minutos y el cuerpo se calmó solo. Pero usted quedó temblando y con una pregunta que no se le quita: ¿qué fue eso, y qué pasa si vuelve?
Lo que le ocurrió tiene nombre, explicación y tratamiento. Aquí encontrará qué es un ataque de pánico, en qué se diferencia de un ataque de ansiedad, qué hacer en los primeros minutos, cuándo ir a emergencias y qué hacer después para que el miedo no se le vuelva costumbre.
Qué es un ataque de pánico
MedlinePlus en español describe los ataques de pánico como "períodos repentinos de miedo intenso, malestar o sensación de perder el control" que ocurren "aunque no exista un peligro real". Esa última parte es la clave: el cuerpo enciende la alarma de supervivencia completa, la misma que se activa frente a un carro que se le viene encima, sin que haya ningún carro.
Por eso los síntomas son tan físicos: la misma fuente enumera corazón acelerado, sudoración o escalofríos, temblores, dificultad para respirar, sensación de ahogo, mareos, dolor de pecho y náuseas. El Instituto Nacional de la Salud Mental añade el hormigueo en las manos y el "miedo a la muerte o a una fatalidad inminente", y precisa que puede ocurrir en cualquier momento, "incluso mientras duermen".
Dos datos que alivian a quien los oye por primera vez: el ataque dura entre unos minutos y cerca de una hora, y después el cuerpo baja solo; y el NIMH es explícito en que "los ataques de pánico en sí no ponen en peligro la vida".
Ataque de pánico y ataque de ansiedad: la diferencia que importa
En la conversación diaria se usan como sinónimos, y no lo son.
Un ataque de ansiedad —término común, no diagnóstico oficial— se construye. Sube durante horas o días alrededor de una preocupación concreta: la deuda, el resultado médico, la cita en la corte. Hay un tema, se siente como tensión y pensamientos que dan vueltas, y baja cuando la situación se resuelve. MedlinePlus describe la ansiedad como "un sentimiento de miedo, temor e inquietud", a veces una reacción normal al estrés.
Un ataque de pánico llega en picada, alcanza su punto máximo en pocos minutos —muchas veces sin que usted pueda decir de qué se trata— y es abrumadoramente físico. La Alianza Nacional de Enfermedad Mental señala que se confunde a menudo con un ataque cardíaco, por esa misma carga corporal.
La diferencia importa por algo práctico: la ansiedad que sube despacio responde a resolver el problema; el pánico, a dejar de pelear con el cuerpo.
Qué hacer en los primeros minutos
Nada de esto detiene el ataque de golpe —eso no existe—, pero acorta la subida y evita el segundo miedo: el miedo al miedo.
No luche contra los síntomas. El "tengo que parar esto ya" agrega adrenalina a un cuerpo que ya tiene de sobra. Cambie la orden interna: esto es un ataque de pánico, va a llegar a su punto más alto y va a bajar.
Alargue la exhalación. No respire profundo y rápido; eso empeora el mareo. Inhale contando cuatro y saque el aire por la boca contando seis u ocho, como si apagara una vela despacio.
Ponga los pies en el piso y nombre cinco cosas que ve, cuatro que oye, tres que toca. Le devuelve la atención al cuarto donde está.
Si va manejando, salga de la vía. Si empieza en la I-77 rumbo a Akron o en la I-4 saliendo de Orlando, tome la salida más cercana y espere ahí. Nadie tiene que llegar a tiempo a nada.
Y quédese donde está, si puede. Salir corriendo del supermercado alivia hoy y le enseña al cerebro que ese pasillo era peligroso: así empieza la evitación.
Cuándo sí hay que ir a la sala de emergencias
Sin rodeos: si es la primera vez y hay dolor de pecho, vaya. El pánico y los problemas del corazón comparten síntomas, y solo un examen los separa. MedlinePlus explica que, para evaluar el trastorno de pánico, el profesional de la salud "puede verificar si un problema físico no relacionado está causando sus síntomas", con examen físico, análisis de sangre para la tiroides y pruebas del corazón.
Llame al 911 si el dolor de pecho se extiende al brazo o la mandíbula, si la dificultad para respirar no cede, si hay desmayo o debilidad en un lado del cuerpo, o si no está seguro. Que le digan "sus estudios salieron bien" no significa que le inventaron nada: significa que el corazón está bien y que lo que hay que atender es la ansiedad.
Las horas y los días después
Escríbalo, corto. Hora, lugar, qué estaba haciendo, cuánto durmió, cuánto café llevaba: tres o cuatro ataques anotados dibujan un patrón. Y cuéntele a una persona, no a todas: el aislamiento convierte un episodio en secreto.
Revise el sueño y la cafeína antes que nada. MedlinePlus incluye dormir bien, reducir la cafeína, comer a horas regulares, evitar el alcohol y hacer ejercicio entre las recomendaciones de estilo de vida para el trastorno de pánico. Con turnos de noche entre noviembre y marzo en el noreste de Ohio, o con horarios rotativos de hospitalidad en Orlando y Kissimmee, el sueño es lo primero que se pierde.
No reorganice su vida alrededor del ataque. El NIMH advierte que muchas personas con trastorno de pánico "podrían hacer cambios considerables en sus vidas" para evitar otro. Cada evitación calma hoy y encoge el mundo mañana.
Un ataque, además, no es un trastorno: el NIMH lo dice sin ambigüedad —"un ataque de pánico aislado no es un trastorno mental"— y MedlinePlus señala que muchas personas tienen uno o dos en la vida y mejoran sin tratamiento. El trastorno de pánico es otra cosa: ataques repetidos, preocupación constante por el siguiente y conductas para evitarlo, que sin tratamiento "a veces puede provocar otros problemas de salud, como depresión y trastornos por uso de sustancias".
En muchas de nuestras casas esto no se llama ataque de pánico: se llama "un ataque de nervios" o "me hizo mal el susto". Ese lenguaje describe algo real, pero deja a la persona sin la información que le serviría. Y describir un ahogo y un hormigueo en inglés, con intérprete por teléfono, es casi imposible: se termina diciendo solo "me sentí mal".
Qué funciona como tratamiento
MedlinePlus indica que el tratamiento del trastorno de pánico suele incluir terapia de conversación —"también llamada psicoterapia o asesoramiento"— y puede incluir terapia cognitivo-conductual, "un tipo de terapia de conversación que ayuda a cambiar los pensamientos negativos o la forma en que reacciona ante las cosas que le provocan ansiedad". La misma fuente menciona también los medicamentos, una decisión que corresponde a un médico y no a un artículo. La Asociación Estadounidense de Psicología coincide en que los trastornos de ansiedad responden bien al tratamiento.
En la práctica, el trabajo con pánico tiene tres partes. Se aprende qué está haciendo el cuerpo, para que los síntomas dejen de leerse como una amenaza de muerte. Se practica una respuesta distinta durante el ataque, hasta que deja de ser instinto. Y se recupera, paso por paso, lo que se había empezado a evitar: la autopista, el centro comercial, dormir con la luz apagada. Eso último devuelve la vida a su tamaño normal, y se trabaja en terapia individual en español, en persona en Stow o por teleterapia en cualquier punto de Ohio o de Florida.
Preguntas frecuentes
¿Un ataque de pánico puede matarme? No. El NIMH es explícito: los ataques en sí no ponen en peligro la vida y los síntomas físicos ceden con el tiempo. Aun así, si es la primera vez y hay dolor de pecho, hágase revisar el corazón.
¿Cuánto dura un ataque de pánico? MedlinePlus indica que puede durar desde unos pocos minutos hasta más de una hora. El punto más intenso suele llegar en los primeros diez minutos, aunque el cansancio puede quedarse el resto del día.
¿Por qué me dan de noche, dormido? El NIMH confirma que los ataques pueden ocurrir en cualquier momento, incluso durante el sueño. No son más graves por eso; solo significa que la alarma se activó sin un desencadenante visible. El sueño irregular y la cafeína en la tarde suelen estar en el fondo.
¿Sirve la teleterapia para el pánico? Sí, y tiene una ventaja: se practican las herramientas en el mismo lugar donde usted vive los ataques. Solo necesita estar físicamente en Ohio o en Florida durante la sesión. Si prefiere empezar en persona, la consulta está en Stow; hay más detalle para Cleveland y para Orlando.
Cuándo buscar apoyo profesional
Si ya tuvo más de un ataque, si vive pendiente del próximo o si empezó a evitar lugares, hablar con un terapeuta con licencia es un paso razonable, no una exageración. Joselyn Vasquez, LISW-S, ejerce desde 2003 y en Quez Therapeutic Solutions, en Stow, Ohio, ofrece terapia individual, de pareja, familiar y para adolescentes (a partir de los 7 años) en español y en inglés, en persona en Stow —Akron, Hudson, Cuyahoga Falls, el condado de Summit y el área de Cleveland— y por teleterapia en todo Ohio y toda Florida. El trabajo con ataques de pánico se apoya en terapia cognitivo-conductual, en un enfoque centrado en soluciones y en atención informada sobre el trauma. La práctica participa en muchos seguros, incluidos Aetna, Cigna, Medical Mutual y UnitedHealthcare, y acepta Medicare y Medicaid en Ohio; si usted está en Florida, verifique su plan. Para pago directo, la primera sesión cuesta $145 y las siguientes $135, con "superbill" para reembolso fuera de la red. El horario es de lunes a sábado, de 9:00 am a 9:00 pm, hora del Este. Puede reservar una cita o escribirnos.
Una nota final
Un ataque de pánico es el cuerpo tocando una alarma que no hacía falta. No es debilidad, no es falta de fe y no es que usted esté perdiendo la cabeza. Es una de las cosas que mejor responden al tratamiento, y casi nadie lo sabe la primera vez.
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye la evaluación de un profesional de salud mental con licencia. Si usted o alguien cercano está en crisis, llame o envíe un mensaje de texto al 988 y presione 2 para español, disponible las 24 horas, o llame al 911 si hay peligro inmediato.


