Usted lleva ocho años aquí. Tiene trabajo, tiene carro, sus hijos hablan inglés mejor que usted. Y sin embargo hay mañanas en que se despierta con una tristeza que no sabe dónde poner, o escucha una canción en el radio y se le hace un nudo en la garganta que no puede explicarle a nadie. No le pasó al llegar. Le está pasando ahora.

Si eso le suena conocido, no está fallando ni es un desagradecido. Lo que siente tiene nombre: duelo migratorio. Es el duelo por todo lo que quedó del otro lado, y tiene una particularidad que lo hace difícil de nombrar — nadie se murió. Todo sigue ahí. Su madre contesta el teléfono, su calle existe, la casa donde creció está de pie. Pero usted no puede volver a entrar en ellas como antes, y esa pérdida sin funeral es exactamente la que más cuesta reconocer.

Este artículo explica qué es el duelo migratorio, por qué suele golpear años después de la llegada, cuándo se está convirtiendo en depresión o ansiedad, y qué ayuda de verdad.

Qué es el duelo migratorio y por qué no es una enfermedad

El psiquiatra Joseba Achotegui, de la Universidad de Barcelona, es quien mejor ha descrito este proceso. En su trabajo publicado en el International Journal of Family and Community Medicine, explica que el duelo migratorio pertenece "al área de la salud mental, al área del estrés y del duelo" — y subraya con claridad que no es un trastorno mental (Achotegui, 2022).

Esa distinción importa. Achotegui advierte que existe un riesgo real de "hipermedicalización del sufrimiento de los inmigrantes": tratar como enfermos a quienes en realidad viven una situación muy difícil de estrés. Usted no está roto. Está atravesando algo que tiene una lógica.

La otra diferencia clave la explica el propio Achotegui en su artículo para la revista Family and Community Medicine: el duelo migratorio es parcial (no se pierde todo, pero se pierden cosas esenciales), recurrente (el dolor vuelve en la nostalgia, en un prejuicio, en una dificultad para integrarse) y múltiple (son muchas pérdidas a la vez). No es una línea recta que termina. Es un ciclo que se reactiva.

Los siete duelos de la migración

Achotegui identifica siete duelos en la migración, relacionados con las áreas más importantes de la vida. Vale la pena leerlos despacio, porque casi todo el mundo reconoce dos o tres de inmediato:

  • La familia y los seres queridos. Ligado al apego, un instinto fundamental. Millones de personas viven separaciones forzadas de sus familias.
  • La lengua. Especialmente duro para quien no tiene oportunidad real de aprender el idioma del país de acogida.
  • La cultura. La forma de ver el mundo, el sentido del tiempo, la religión, los valores.
  • La tierra. El paisaje, la intensidad de la luz, la temperatura, los colores, los olores, la humedad.
  • El estatus social. El acceso a documentos, a trabajo formal, a vivienda.
  • El grupo de pertenencia. Los prejuicios, la discriminación, la xenofobia, el racismo.
  • La integridad física. Los peligros del trayecto migratorio, el riesgo en trabajos en condiciones extremas, la vivienda precaria.

Fíjese en el cuarto: la tierra. El duelo por el paisaje, la luz, la temperatura, los olores. Suena poético hasta que uno lo vive: es la persona que, en su tercer febrero en el noreste de Ohio, se da cuenta de que lo que más extraña no es un lugar sino una temperatura.

Achotegui aclara algo que quita mucha culpa: no es lo mismo vivir estos siete duelos en buenas condiciones, logrando cumplir el proyecto migratorio (duelo simple), que vivirlos con muchas dificultades pero saliendo adelante (duelo complicado), o vivirlos en circunstancias extremas, sin posibilidad de elaborarlos (duelo extremo, lo que él llamó síndrome de Ulises). La intensidad de lo que usted siente depende en gran parte de las condiciones que le tocaron, no de su fuerza de carácter.

Por qué golpea años después y no al llegar

Casi nadie llora el primer año. El primer año no hay tiempo: trabajo, papeles, un lugar donde vivir. El cuerpo entra en modo de supervivencia y el duelo espera su turno.

Suele aparecer cuando las cosas por fin se estabilizan, cuando ya hay renta pagada y un horario fijo y por primera vez hay espacio mental para sentir. Ahí llega la pregunta que sorprende a tanta gente: "¿por qué estoy más triste ahora que cuando de verdad la estaba pasando mal?"

También lo activan los hitos. Un padre que se enferma allá. Un hijo que entra a la secundaria aquí y ya contesta en inglés. Un funeral al que usted no pudo ir. La NAMI señala que un hijo nacido en Estados Unidos puede experimentar un conflicto real entre los valores de la cultura de sus padres y los que predominan aquí; para el padre o la madre, ver esa distancia crecer dentro de su propia casa es una pérdida más, silenciosa y raras veces reconocida como duelo.

La culpa de los que se quedaron y el dinero que se manda

Hay una parte del duelo migratorio de la que casi nadie habla: la culpa. Culpa por haberse ido. Culpa por estar mejor. Culpa por no estar cuando su mamá se cayó o cuando enterraron a su abuela y usted lo vio por videollamada.

Y hay una segunda capa, muy concreta: el dinero. Mandar remesas es un acto de amor y también una carga constante. Muchas personas sostienen dos presupuestos al mismo tiempo y no se permiten gastar en sí mismas porque cada dólar ya tiene destinatario. Cuando alguien dice "no puedo pagar terapia", a veces la verdad es "no me siento con derecho a gastar eso en mí". Vale la pena decirlo claro: cuidar su salud mental no le quita nada a quienes dependen de usted.

Las fechas concentran todo esto. Diciembre, el Día de las Madres, las fiestas patrias. En el noreste de Ohio, enero y febrero suelen ser los meses más duros: pasaron las fiestas, oscurece a las cinco de la tarde y la nostalgia llega sin defensas. Anticipar esas fechas y planificarlas — una llamada larga, cocinar el plato que toca, reunirse con paisanos — es prevención, no sentimentalismo.

Llegar a Orlando no es lo mismo que llegar a Akron

El lugar de llegada cambia la forma del duelo. En el centro de Florida — Orlando, Kissimmee, Tampa — hay una comunidad puertorriqueña y venezolana grande y visible: se consigue comida conocida, se escucha español en la calle, hay iglesias en su idioma. El duelo por la lengua y por la tierra pesa menos. Pero aparece otro: llegar a un lugar lleno de gente "como uno" y aun así sentirse solo produce una confusión particular, porque uno esperaba sentirse en casa.

En el noreste de Ohio — Akron, Stow, Cuyahoga Falls, Cleveland — suele ser al revés. La comunidad hispana existe pero está más dispersa, y se puede pasar una semana entera sin escuchar español fuera de casa. Súmele el invierno, que no es solo frío: son meses de poca luz y de aislamiento real. Ese aislamiento es un factor de riesgo, no una debilidad de carácter. Ninguna de las dos versiones es "más fácil"; son duelos con distinta forma.

Cuándo el duelo migratorio se convierte en depresión o ansiedad

El duelo migratorio, por doloroso que sea, tiene olas: hay días buenos y días malos. La depresión es más plana y más constante. MedlinePlus en español describe la depresión como un trastorno del ánimo grave en el que los síntomas afectan las actividades diarias y duran al menos dos semanas, y en el que hasta lo básico — dormir, comer, trabajar — se vuelve difícil.

Vale la pena hablar con un profesional si usted nota varias de estas señales de forma sostenida:

  • Tristeza o vacío la mayor parte del día, casi todos los días, por dos semanas o más.
  • Perder el interés en lo que antes disfrutaba, incluyendo hablar con su familia allá.
  • Dormir mal de forma crónica, o dormir demasiado; cambios marcados en el apetito.
  • Preocupación constante, corazón acelerado, tensión en el pecho, no poder "apagar" la cabeza.
  • Beber más de lo habitual para dormir o para no pensar.
  • Sentir que a su familia le iría mejor sin usted.

Esa última señal no se observa: se atiende hoy mismo. La Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis atiende en español las 24 horas, de forma gratuita y confidencial.

Hay un dato que explica por qué tanta gente aguanta demasiado tiempo. Según la Oficina de Salud de las Minorías del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en 2024 los adultos hispanos o latinos tuvieron 28% menos probabilidad que el conjunto de los adultos del país de haber recibido tratamiento de salud mental en el último año. No es porque sufran menos, sino porque el acceso, el idioma y el estigma se interponen.

Qué ayuda de verdad

  • Nombrarlo. Decir "esto es duelo migratorio" ordena algo por dentro: deja de ser un defecto de carácter y pasa a ser un proceso con lógica.
  • Rituales concretos. Cocinar lo de allá. Una llamada fija los domingos. Enseñarles a sus hijos de dónde vienen sus apellidos. El duelo se elabora con actos, no solo con palabras.
  • Comunidad, aunque sea chica. Una persona con la que hablar sin traducir cambia una semana entera.
  • Terapia en su idioma. Como recuerda MedlinePlus, la terapia para el duelo resulta útil para muchas personas. Y aquí el idioma no es un detalle logístico: la nostalgia, la culpa y los recuerdos de infancia viven en español, y traducirlos al inglés los aplana. Una terapia individual en español le permite decir las cosas como las siente.

Cuando el duelo migratorio está tensando el matrimonio o la relación con los hijos, la terapia familiar suele ser el mejor punto de entrada, porque el problema rara vez es de una sola persona.

Preguntas frecuentes

¿Es normal extrañar mi país después de diez años aquí? Sí, y es esperable. El duelo migratorio es recurrente por naturaleza: vuelve en aniversarios, en fiestas, ante una enfermedad en la familia o un prejuicio recibido. Que aparezca a los diez años no significa que usted no se haya adaptado.

¿El síndrome de Ulises es una enfermedad mental? No. Achotegui es explícito: no se trata de un trastorno mental, sino de una sintomatología reactiva al estrés en situaciones de duelo migratorio extremo. Él propuso el término precisamente para evitar que se trate como enfermos a quienes viven una situación de estrés extremo.

¿Cómo sé si es duelo o ya es depresión? El duelo viene en olas y deja espacios de alivio; la depresión es más constante. MedlinePlus describe un cuadro depresivo cuando los síntomas duran al menos dos semanas y afectan las actividades diarias. Si lleva más de dos semanas sin poder funcionar como antes, conviene una evaluación profesional.

¿Puedo recibir terapia en español si vivo en Florida? Sí, por teleterapia. Quez Therapeutic Solutions atiende en español por videollamada a clientes que se encuentran físicamente en Florida, además de en todo Ohio, con sesiones en línea desde su casa.

¿Sirve la terapia si mi problema es económico o de papeles? La terapia no resuelve un trámite migratorio ni paga una renta. Sí ayuda con lo que esas realidades le hacen al sueño, a la ansiedad, a la irritabilidad con los hijos y a la sensación de estar solo.

Cuándo buscar apoyo profesional

Si varias de estas señales le resultan familiares, hablar con un terapeuta con licencia es un paso razonable, no una exageración. Joselyn Vasquez, LISW-S, ejerce desde 2003 y en Quez Therapeutic Solutions, en Stow, Ohio, ofrece terapia individual, de pareja, familiar y para adolescentes (a partir de los 7 años) en español y en inglés, en persona en Stow — con clientes de Akron, Hudson, Cuyahoga Falls, el condado de Summit y el área de Cleveland — y por teleterapia en todo Ohio y toda Florida. Trabaja con terapia cognitivo-conductual, terapia centrada en soluciones, atención informada en trauma y terapia familiar. La práctica acepta muchos seguros médicos y ofrece pago directo con "superbill" para reembolso fuera de la red. Puede reservar una cita o escribirnos.

Una nota final

Extrañar su país no es un defecto de lealtad hacia la vida que construyó aquí. Es la prueba de que lo que dejó valía mucho. Ese dolor no tiene que resolverse solo con aguante, y no tiene que atravesarlo en silencio.

Este artículo tiene fines educativos y no sustituye la evaluación de un profesional de salud mental con licencia. Si usted o alguien cercano está en crisis, llame o envíe un mensaje de texto al 988 y presione 2 para español, disponible las 24 horas, o llame al 911 si hay peligro inmediato.