Es domingo por la tarde. En su teléfono hay fotos de una comida familiar a la que no fue, con gente que quiere, en una casa que conoce de memoria. Usted comenta, manda un corazón, cierra la aplicación, y el departamento se queda más callado que antes.

Eso no es ingratitud ni debilidad. Es soledad, y no se cura pensando que uno "ya debería estar acostumbrado". Se puede vivir aquí diez años, tener trabajo, hijos y vecinos amables, y aun así sentir que falta algo que no se reemplaza: la gente que lo conoció antes de que usted tuviera que empezar de nuevo.

La soledad no es lo mismo que estar solo

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento explica que la soledad y el aislamiento social son cosas distintas aunque estén relacionadas: "La soledad es la sensación angustiante de estar solo o separado de los demás. El aislamiento social es la falta de contactos sociales y tener pocas personas con quien interactuar regularmente". Una es un sentimiento; la otra es una situación.

La misma fuente lo dice de un modo que mucha gente reconoce: "Usted puede vivir solo y no sentirse solo ni aislado socialmente, y puede sentirse solo incluso estando con otras personas". Por eso se puede pasar el día rodeado de compañeros de trabajo y llegar a la casa con la misma sensación de vacío. Y por eso usted puede tener la casa llena —esposo, hijos, primos que llegaron después— y seguir sintiendo soledad: lo que falta no es compañía, es la gente que compartía su historia.

Por qué es un asunto de salud, no solo de ánimo

Lo que más sorprende a la gente: la soledad tiene consecuencias médicas medibles. El NIA resume la investigación así: "la soledad y el aislamiento social están asociados con mayores riesgos de tener problemas de salud, como enfermedades cardíacas, depresión y deterioro cognitivo". Al revisar la evidencia en adultos mayores, esa misma fuente añade a la lista la presión arterial alta, la obesidad, una función inmunitaria debilitada, la ansiedad y la demencia.

Hay una razón práctica detrás: el NIA señala que las personas que se sienten solas o socialmente aisladas "quizás hagan muy poco ejercicio, beban demasiado alcohol, tengan el hábito de fumar o no duerman bien". La soledad no solo se siente; cambia lo que uno hace en el día, y eso pasa la cuenta al cuerpo.

Dicho de otro modo: atender su soledad no es autoindulgencia, es cuidar su salud. MedlinePlus va en el mismo sentido: la salud mental "incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social" y afecta cómo pensamos, sentimos y actuamos.

La soledad específica de vivir lejos del país

Hay una versión de la soledad que no aparece en los folletos.

Las ausencias que se acumulan. No es solo el domingo. Es el cumpleaños de una sobrina, el funeral al que no llegó, el hospital donde su mamá estuvo tres días y usted se enteró después por mensaje. Cada ausencia es pequeña; juntas pesan mucho. Y cuando es una muerte a la que no se pudo asistir, el duelo se queda a medias: MedlinePlus recuerda que el duelo es una reacción natural a una pérdida y que sanar toma tiempo.

La versión reducida de usted mismo. En otro idioma uno es menos gracioso, menos rápido, menos uno mismo. Se puede tener una vida social entera en inglés y sentir que nadie aquí conoce a la persona completa.

Los amigos que se hacen tarde. Las amistades de la infancia no se repiten. Aquí las relaciones se construyen entre turnos, y toma años llegar a la confianza que allá se daba por sentada.

El primer invierno en Ohio. Quien llega a Cleveland, Akron o Stow desde el Caribe descubre algo que nadie le explicó: de noviembre a marzo oscurece a las cinco de la tarde y las calles se vacían. Esa quietud, sumada a la distancia, hace de esos meses lo más duro del año.

El otro extremo, en Florida Central. En Orlando y Kissimmee hay comunidades puertorriqueñas y venezolanas grandes, y ahí la soledad sorprende más: uno esperaba sentirse en casa al escuchar español en todas partes, y descubre que estar entre paisanos no es lo mismo que tener a su gente. Viene con una capa extra de culpa, porque parece que no hay excusa para sentirla.

Qué hacer, concretamente

La soledad no se resuelve con un consejo, pero cede con acciones repetidas. El NIA recomienda mantenerse en contacto con familiares y amigos por videollamadas, correo electrónico y redes sociales; hablar con otras personas que compartan intereses comunes; probar un grupo de apoyo, en línea o en persona; y hacer voluntariado, que "lo ayuda a sentirse menos solo" y da un sentido de propósito. A eso vale la pena agregar cuatro cosas prácticas.

Cambie la cantidad por la constancia. Un mensaje de voz diario a su mamá conecta más que una videollamada de dos horas cada tres semanas. Ponga una hora fija: la repetición crea la cercanía.

Cree una obligación semanal fuera de la casa. Un coro, una liga de fútbol, un voluntariado, un grupo de la iglesia. La clave no es que sea divertido, sino que se repita y que otros noten si usted falta.

Acepte la invitación pequeña. Cuando alguien del trabajo dice "vamos por un café", diga que sí aunque no tenga ganas. Casi todas las amistades adultas empiezan ahí, y se apagan tras tres negativas seguidas.

Cuide el cuerpo, porque sostiene el ánimo. El NIA recomienda hacer ejercicio, comer saludablemente y dormir de siete a nueve horas. En los meses oscuros de Ohio, caminar veinte minutos con luz de día hace una diferencia real. Y no confunda las redes sociales con contacto: ver la vida de los demás sin hablar con nadie deja a la gente peor.

Cuándo la soledad ya es depresión

La soledad es un sentimiento; la depresión es una condición de salud que se trata. La diferencia importa porque el camino de salida no es el mismo.

El Instituto Nacional de la Salud Mental describe entre los síntomas frecuentes "sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o 'vacío'", sentimientos de desesperanza, pérdida de interés o de placer en las actividades, y fatiga o disminución de energía. Para la depresión mayor pide además que los síntomas estén presentes "la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas" y que interfieran en las actividades diarias.

Señales de que ya cruzó esa línea: usted deja de contestar las llamadas de su familia porque contestar cuesta demasiado, el domingo se va entero en la cama, la comida perdió el sabor. Si hay pensamientos de hacerse daño, no espere: llame o envíe un mensaje de texto al 988 y presione 2 para español (988 en español), disponible las 24 horas.

Cómo ayuda la terapia con esto

La terapia no le devuelve a su familia ni acorta la distancia. Hace otra cosa: le da un lugar donde decir en su idioma lo que aquí no se puede decir, sin traducir y sin explicar el contexto. Ayuda a distinguir la tristeza normal de la distancia —que no se cura, se acompaña— de una depresión que sí tiene tratamiento. Y trabaja con lo que está a su alcance: los pasos para construir vida social aquí, y la culpa de haberse ido, que casi nadie nombra en voz alta.

También hay una barrera real de acceso. La Oficina de Salud de las Minorías del Departamento de Salud federal reporta que en 2024 el 16.4% de los adultos hispanos recibió tratamiento de salud mental en el último año, frente al 22.9% del total de adultos del país. Encontrar a alguien que atienda en español, con horario compatible con dos turnos, sigue siendo difícil; por eso la teleterapia cambia tanto las cosas: la sesión ocurre desde su casa, sin manejar y sin pedir permiso en el trabajo. Si vive en el área de Cleveland, empiece por la página de terapeuta que habla español en Cleveland.

Preguntas frecuentes

¿Es normal seguir sintiéndome solo después de varios años aquí? Sí. La soledad de la migración no funciona con un cronómetro. Suele reaparecer en fechas concretas —Navidad, cumpleaños, aniversarios de muertes— y en momentos de cambio. Que vuelva no significa que usted no se haya adaptado.

¿Cómo ayudo a un padre o abuelo que vive solo aquí? La llamada fija, a la misma hora, vale más que las visitas ocasionales. El NIA recomienda enseñarle a usar videollamadas si no sabe, buscar grupos con intereses comunes y cuidar el sueño y la actividad física.

¿La terapia en línea sirve para esto? Sí. Para trabajar la soledad lo que importa es la conversación, y ocurre igual por video. La práctica atiende por teleterapia en todo Ohio y toda Florida; usted solo debe estar físicamente en uno de esos dos estados durante la sesión.

¿Y si mi matrimonio se siente solo, aunque vivamos juntos? Es más común de lo que parece, sobre todo cuando dos personas trabajan turnos distintos durante años. No es aislamiento social, sino distancia dentro de la relación, y se trabaja en terapia de pareja más que en terapia individual.

Cuándo buscar apoyo profesional

Si varias de estas señales le resultan familiares, hablar con un terapeuta con licencia es un paso razonable, no una exageración. Joselyn Vasquez, LISW-S, ejerce desde 2003 y en Quez Therapeutic Solutions, en Stow, Ohio, ofrece terapia individual, de pareja, familiar y para adolescentes (a partir de los 7 años) en español y en inglés, en persona en Stow —con atención a Akron, Hudson, Cuyahoga Falls, el condado de Summit y el área de Cleveland— y por teleterapia en todo Ohio y toda Florida. La práctica participa en muchos seguros, incluidos Aetna, Cigna, Medical Mutual y UnitedHealthcare, y acepta Medicare y Medicaid en Ohio; si usted está en Florida, verifique su plan. Para pago directo, la primera sesión cuesta $145 y las siguientes $135, con "superbill" para reembolso fuera de la red. El horario es de lunes a sábado, de 9:00 am a 9:00 pm, hora del Este. Puede reservar una cita o escribirnos.

Una nota final

Extrañar a su gente no es un defecto de carácter: es la prueba de que dejó algo que valía la pena. La soledad se afronta de a poco, con contactos pequeños y repetidos, y con alguien que la escuche sin pedirle que la explique en otro idioma.

Este artículo tiene fines educativos y no sustituye la evaluación de un profesional de salud mental con licencia. Si usted o alguien cercano está en crisis, llame o envíe un mensaje de texto al 988 y presione 2 para español, disponible las 24 horas, o llame al 911 si hay peligro inmediato.